Hay veces que pienso en ese niño, que construye su mundo sin mas o menos detalles, en esa clase de persona que se conforma con no defraudarles, con ese atípico adolescente que se queda en casa sin ganas de emborracharse, con esa clase de persona que construye castillos en el aire. Camina por las aceras, bien pegado a la pared, es tan cínico que espera aunque no pasen coches si el muñequito rojo parpadea, mira siempre hacia abajo, tapando su cara con la visera, y de vez en cuando pasea por el parque de las moreras. Contiene algo mágico, algo que le representa, esconde varias fotos en la cartera, y una libreta de esas muy pequeñas en el gran bolsillo de sus pantalones de marcas raperas. No lo siente como un impulso, tal vez tampoco como una moda, pero no deniega de ellos ni cuando asiste a una boda. Se sienta en un banco, una frase ronda su cabeza, y se confunden las palabras, los adjetivos lo agobian… busca la palabra buena sin ser culta pero tampoco plebeya. Cuando llega a casa, su madre no se enfada, tiene buenas notas y no huele a bebida ni marihuana, se encierra en el cuarto y la música por los altavoces resbala, pone el volumen bajo, por que su abuela descansa. La cama hecha y nada bajo las patas, hoy ordenó su parte como cada fin de semana, busca por entre los armarios, alguna camiseta blanca, quiere hacer marionetas para el cumpleaños de su hermana. Esa es la clase de niño, que no en las clases destaca, que calla pero sigue atento y de las niñas la atención no llama. Hay veces que pienso en ese niño, que construye su mundo sin mas o menos detalles, en esa clase de persona que se conforma con no defraudarles, con ese atípico adolescente que se queda en casa sin ganas de emborracharse, con esa clase de persona que construye castillos en el aire. Sus adjetivos son agilidad, sentimiento y coraje, alta decisión algún que otro tropiezo pero capaz de levantarse. Por que hay personas que piensan en ese gran debate, el chaval que rapea es malo, inculto, malas notas y propenso a drogarse. Tal vez los hayan que escriban palabras creadas para odiarse, pero la escritura para éste chico es más que un romance. Hay veces que pienso en ese niño, que construye su mundo sin mas o menos detalles, en esa clase de persona que se conforma con no defraudarles, con ese atípico adolescente que se queda en casa sin ganas de emborracharse, con esa clase de persona que construye castillos en el aire.TAMARA
escrito al tuntún... pero creo que el texto va contigo Jaime/Carpin

1 comentario:
¡Hola Tamara!
Me encanta tu blog, ¿por qué no escribes más?
Todos los días miro a ver si has puesto algo nuevo.
Sigue así, eres genial.
Ime*
P.D.: Si quieres pásate por mi blog y me haces una crítica constructiva. :)
Besos
Publicar un comentario