Vestido de negro de blanca cara. Aquí estoy yo mirándote… pasas tan frío como siempre. Y en la boca el sabor a hiel, por no haberte nunca podido besar. Tenías todo el dulzor que este corazón descarriado necesitaba y merecía, y aquí sigo cansada. Aunque ahora ya estés muerto, descanses en paz, mis ojos permanecen como ayer… llorando, cansados, rojizos…. te conducen hacia el lugar donde caerán mis rodillas, agotadas. Mi alma llora, de tanta pena desafina mi garganta. Quiero seguir la madera que te acompaña, quiero seguir fosilizada delante de tu epitafio… quiero posar la mano ante el mármol… quiero estar contigo aunque tu a mi no me estés acompañando. Descarriada, allí elevando el llanto hacia el cielo sin que los que están al lado lo noten… mi calor de cuerpo se marchó hace unos años… contigo paseándose… quiero estar anclada, de rodillas fortificada. Paso lento, caras blancas. Suena en el pecho una dulzaina. Llora como llora mi alma, se que ahí dentro descansa… por quien mi alma nunca descansaba. Mi garganta lo eleva desafinada del dolor…. El esta muerto pero me mata. Sigo de pie pero no camino por que si no caigo… y mis rodillas tiemblan como temblaron antaño. Gritaron hasta los pájaros de ver su faz estropeada. Siguen sonando entre los árboles del camposanto…. Los pasos que dimos de camino a su funeral. En el epitafio lo declamaban como agua fina pasan, como sol claro lo depositaban, ahí sigue esperando frío en esa cámara, gritando a la nada con el peor de los silencios. Todos sabemos que tenia la sangre infectada… pero todos lo necesitaban.
22/1/08
ElFuneralDeLasPalabras
Vestido de negro de blanca cara. Aquí estoy yo mirándote… pasas tan frío como siempre. Y en la boca el sabor a hiel, por no haberte nunca podido besar. Tenías todo el dulzor que este corazón descarriado necesitaba y merecía, y aquí sigo cansada. Aunque ahora ya estés muerto, descanses en paz, mis ojos permanecen como ayer… llorando, cansados, rojizos…. te conducen hacia el lugar donde caerán mis rodillas, agotadas. Mi alma llora, de tanta pena desafina mi garganta. Quiero seguir la madera que te acompaña, quiero seguir fosilizada delante de tu epitafio… quiero posar la mano ante el mármol… quiero estar contigo aunque tu a mi no me estés acompañando. Descarriada, allí elevando el llanto hacia el cielo sin que los que están al lado lo noten… mi calor de cuerpo se marchó hace unos años… contigo paseándose… quiero estar anclada, de rodillas fortificada. Paso lento, caras blancas. Suena en el pecho una dulzaina. Llora como llora mi alma, se que ahí dentro descansa… por quien mi alma nunca descansaba. Mi garganta lo eleva desafinada del dolor…. El esta muerto pero me mata. Sigo de pie pero no camino por que si no caigo… y mis rodillas tiemblan como temblaron antaño. Gritaron hasta los pájaros de ver su faz estropeada. Siguen sonando entre los árboles del camposanto…. Los pasos que dimos de camino a su funeral. En el epitafio lo declamaban como agua fina pasan, como sol claro lo depositaban, ahí sigue esperando frío en esa cámara, gritando a la nada con el peor de los silencios. Todos sabemos que tenia la sangre infectada… pero todos lo necesitaban.
Publicado por
Le Petit Chaperon Rouge
en
1/22/2008
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