27/1/08

MiMundo


Yo pertenecía a un mundo aislado. Un lugar maravilloso e impermeable…. Infranqueable, que me había costado mis diecisiete años edificar. Era un lugar curioso, era un lugar mío y solo a las COSAS que amaba las dejaba pasar. Tenía un templo… allí veneraba a mis dioses de cualquier tipo de arte; también tenía un castillo… donde me paseaba, me sentía acogida, desmesuradamente protegida; las calles de piedra… las casitas, vacías de gentes pero de sabiduría repletas… en aquel mundo no me sentía superior, por que no era así como buscaba sentirme, pero si que me sentía libre, feliz… Y un día, entré en aquel lugar… y como un suspiro que buscaba salida hacía años expiró en mi boca sin pensármelo ni una vez ni mucho menos dos, algo me decía que toda cambiaría, que cuando saliera de allí seria deferente. Comenzó la conversación. Y los incansables escalofríos se turnaban con el más asfixiante calor. Tormenta de comentarios, respondíamos uno al otro sin importarnos ser extraños… y sin darme cuenta…. Mis grandiosos muros infranqueables por el mismo sol… se caían. Poco a poco… sin prisas… su piedra robusta se convertía en la más fina arena… desde los tejados hasta los fortificados cimientos las casas se deshacían, de ella se despedían los pensamientos, las ideas… y del altar emergía un fuego que contaminaba mi voz de la magia de todos aquellos artistas… y aquel castillo… mi grandísima fortaleza… abría sus puertas a todo aquello que escuchaba… Eras tú. Como el peor de los enemigos… te incrustabas a carne viva en el papel de mis memorias… como si toda yo supiera que significarías para mí algo tan importante… que nunca podría olvidarte. Y de repente mi piel y mi cabeza desvarían… desarrollando ambas un gran sentido de la imaginación desmesurado… que miro, que toco, que hablo… que captas, que dejas, que escuchas… que despierto. La punta de mis dedos se derriten de calor… mientras que la cabeza se mantiene fría y paralizada en unos ojos color carbón. Sigues siendo el enemigo que se incrusta a carne viva en el papel de mis recuerdos. Tú, tú y después tú. Centrándome en tu forma de hablar… y en las cosas que comentas. Más de mil personas se cruzaron en mi vida, y has sido el único que ha conseguido adentrar en mi mundo. Ahora ese mundo y su dueña pertenecen a ti.

No hay comentarios: