Por favor, háblame. Que han pasado demasiadas cosas en poco tiempo. Quiero aclararme de una vez. Empezar de cero. Y de nuevo lo siento. Lo siento muy cerca. Y busco, allí donde lo quieran, un lugar para dejar caer lo que afirmo. Ésta es la gramática de un adulto. Palabras y frases cortas, cargadas de la bocanada de un puro. Sube la mano para empinar, en un vaso incorrupto, los vestigios de algún bar. Llora lagrimas de plastilina, de esas que no saben a sal. Por favor, háblame. Que empiezo a hacerlo sola… y con ello también a sentirme mal. Seguramente me lo merezca, pero lo quiero evitar. Quiero mirarte a los ojos, y besarte otra vez. Y que con ello entiendas que no te engañé. Ésta es la dura gramática de un adulto, cuando no sabe conjugar bien el verbo amar. Por favor, háblame. Y mírame con esos ojitos que tanto saben brillar. Ésta es la gramática de un adulto. Palabras y frases cortas, cargadas de la bocanada de un puro. Sube la mano para empinar, en un vaso incorrupto, los vestigios de algún bar.
2/4/09
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