2/4/09

Quiso el don de la atracción que vinieran por sí mismas y, con un magnetismo físico propio de la ficción, se derritieron gota a gota sobre mis oídos sus palabras. Sirviole de preámbulo la incalculable saturación de silabas, encajadas en un mismo instante, se autodestruyeron más tarde para dar paso a la eternidad, y hubo una eternidad que duró aun menos que el segundo que separaba la intención del propio beso. [b]Y así calló y cayó, y yo callé y caí.[/b] Causáronme como una delicia continua y perpetua, nómada y errante a la vez… una sensación que me aseguraba que era un reloj al que le habían dado cuerda y que no era capaz de dejar de cumplir con una puntual quimera… cuando era TAC él te día TIC. Y así, así …

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